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El Centro Polideportivo Torresolo se sitúa en una parcela clave entre el skatepark y las piscinas de Torresolo, en el extremo este del gran espacio verde conformado por el parque de Pinosolo y los jardines del Palacio de Artatza. Su ubicación permite consolidar un acceso claro desde la ciudad al parque, aprovechando un sendero existente que revela la importancia de este punto como conexión entre ambos ámbitos. El edificio asume el reto de integrarse en un espacio con fuerte pendiente y limitaciones de acceso, resolviendo la transición entre ciudad y naturaleza sin interrumpir la continuidad del paisaje.

Frente a una topografía compleja, la forma de la parcela y la necesidad de organizar un gran aparcamiento, el proyecto opta por una estrategia de compactación: concentrar el programa en un único volumen, retirado hacia el lado del terraplén de las piscinas. Esta disposición reduce la huella construida, libera al máximo el entorno y permite el paso del parque por la zona más urbana de la parcela. El volumen principal, de unos 60 metros de lado y 35 de altura media, se alinea con las edificaciones cercanas y se conecta a las piscinas mediante un puente. El acceso principal se sitúa a una cota intermedia, en una plaza pública que conecta ciudad y parque, minimizando desplazamientos interiores. El aparcamiento se distribuye entre una bolsa exterior con zonas drenantes y arbolado, y una planta técnica interior con acceso subterráneo desde la calle Aldapabarrena. La organización interior del edificio se basa en un sistema de cajas apiladas que albergan salas deportivas, espacios públicos y áreas privadas, articuladas por una gran galería orientada a sudeste, que funciona como espacio de circulación y dispositivo bioclimático.

El proyecto extiende las secuencias paisajísticas existentes para incluir al nuevo edificio dentro del parque. A través de ligeras modificaciones topográficas, se refuerzan los ecosistemas con una transición entre bosque maduro, bosque comestible, prado salvaje y zonas húmedas en las cotas más bajas. Se trazan caminos que continúan los recorridos actuales, situados entre los límites del arbolado y las praderas, manteniendo la riqueza ecológica del entorno y asegurando la conexión entre ciudad y naturaleza. El parque y el edificio integran un sistema de gestión del agua que incluye superficies drenantes, balsas de laminación y tratamiento de aguas grises mediante fitodepuración, favoreciendo la infiltración natural y el aprovechamiento sostenible de los recursos hídricos.

Cliente: Ayuntamiento de Leioa
Arquitectos: OESST + AGÈNCIA MATERIAL + Jordi M. Estarca
Colaboradores: Mar Boris Ville et Paisage (paisaje) + Elena Beltran Villar (visualización)
Fotografías:
Año: 2021
Lugar: Torresolo, Leioa, España
Tipología: Equipamiento polideportivo
Estado: Concurso