La periferia es un espacio de transición, donde la forma construida se encuentra con el paisaje natural. Es el lugar para una arquitectura guiada por el paisaje, que refleje las peculiaridades de su contexto al tiempo que se nutre de elementos urbanos como la plaza, la calle, el porche y el patio.

El proyecto propone no interrumpir el curso de la naturaleza: la topografía del terreno, el agua, el viento, la vegetación; aquello que ha tomado forma lentamente con el tiempo. El edificio busca actuar como un umbral hacia su entorno, y a la vez contenerlo para proteger y enmarcar el paisaje, construyendo la idea de una puerta abierta en todas direcciones: de la montaña al mar y del mar a la montaña.

Tomamos el patio como modelo vernáculo: un vacío urbano que da soporte a una arquitectura compacta pero porosa, un dispositivo para el control de la luz y la ventilación, pero también un espacio público, una plaza para el encuentro y el intercambio.

El edificio se concibe como una estructura única compuesta por dos partes: un zócalo de hormigón y un volumen suspendido, separados por una planta prácticamente abierta. El zócalo alberga los programas especializados, gestiona los accesos y se conecta con los niveles subterráneos. Esto permite que la planta a nivel de calle —con acceso desde la calle Manuel Vázquez Cabrera— se transforme en una gran plaza pública cubierta frente al mar, donde el único espacio cerrado es el salón de bodas, que se abre en su extremo a un balcón hacia el horizonte.

El volumen superior, construido con una estructura ligera de acero, contiene los programas genéricos distribuidos en dos niveles de planta libre, divididos por particiones ligeras que permiten flexibilidad y adaptación futura.

El espacio público generado entre los dos volúmenes se concibe como una supresión del programa: una fisura, un paréntesis entre las partes del edificio, como si la base sólida hubiera sido erosionada. Este vacío intersticial actúa como una plaza pública cubierta, que atraviesa transversalmente el edificio —virtualmente autónoma, pero visualmente conectada con los espacios públicos circundantes.

Cliente: Administración de Justicia, Gobierno de Canarias
Arquitectos: OESST + JOSEP FERRANDO ARCHITECTURE
Colaboradores: MarBoris Ville et Paisage (paisaje), Stefan Kasmanhuber (imagen), Dani Granados (maqueta)
Fotografías: Pau Garrofé (maqueta)
Año: 2018
Lugar: Puerto del Rosario, Fuerteventura, España.
Tipología: Palacio de justícia
Estado: Concurso

The periphery is a transitional space where the built form meets the natural landscape. It is a place for architecture guided by the landscape, reflecting the peculiarities of its context while drawing on urban elements such as the plaza, the street, the porch, and the courtyard.

The project proposes not to interrupt the course of nature: the terrain’s topography, water, wind, vegetation—elements that have gradually taken shape over time. The building seeks to act as a threshold to its surroundings, while simultaneously containing, protecting, and framing the landscape, creating the idea of an open door in all directions: from the mountain to the sea, and from the sea to the mountain.

We take the courtyard as a vernacular model: an urban void that supports compact yet porous architecture, a device for controlling light and ventilation, but also a public space—a plaza for meeting and exchange.

The building is conceived as a single structure composed of two parts: a concrete base and a suspended volume, separated by a nearly open floor. The base houses specialized programs, manages access, and connects with the underground levels. This allows the street-level floor—with access from Manuel Vázquez Cabrera Street—to transform into a large covered public plaza facing the sea, where the only enclosed space is the wedding hall, which opens at its far end to a balcony overlooking the horizon.

The upper volume, constructed with a lightweight steel structure, contains general-use programs distributed across two open-plan levels, divided by lightweight partitions that allow flexibility and future adaptation.

The public space generated between the two volumes is conceived as a suppression of program: a fissure, a parenthesis between the building’s parts, as if the solid base had been eroded. This interstitial void functions as a covered public plaza, running transversely through the building—virtually autonomous, yet visually connected to the surrounding public spaces.

Client: Administration of Justice, Government of the Canary Islands
Architects: OESST + JOSEP FERRANDO ARCHITECTURE
Collaborators: MarBoris Ville et Paisage (landscape), Stefan Kasmanhuber (visualization), Dani Granados (model)
Photography: Pau Garrofé (model)
Year: 2018
Location: Puerto del Rosario, Fuerteventura, Spain
Typology: Palace of Justice
Status: Competition