El proyecto resuelve la infraestructura mínima para habitar una construcción agrícola en la primera parcela que riega la fuente de Cavaloca, en la esquina meridional de la sierra del Montsant, en el Priorat, para unos clientes que llevaban un largo tiempo ocupando la ruina sin ningún tipo de lujo y que definieron un encargo que debía mantener, en la medida de lo posible, la austeridad con la que habían aprendido a vivirla.
Se practica una apertura a cada orientación, quedando enfrentadas dos a dos en cada planta para asegurar la ventilación cruzada de dos espacios diáfanos y mínimamente amueblados. En la planta inferior, donde la roca en que se apoya la casa invade parte del espacio, una larga encimera organiza la chimenea/barbacoa, la bomba manual de agua y la cocina a butano.
Cuatro objetos/armario, dos por planta, resuelven el almacenamiento de ambos espacios mientras uno se despliega para transformar el bajo escalera en sofá-cama y el otro, con el sobre inoxidable, amplía el espacio de cocina. En planta primera, construidos con metacrilato lijado a mano, permiten múltiples distribuciones de las tres camas que necesitan. El resto del almacenamiento ocupa el vacío sobre la escalera.
Durante la primera reunión con la constructora local apreciamos un cierto rechazo al extenso dosier de planos de un proyecto ejecutivo. Se produce, entonces, un único documento DinA1 que contiene, a distintas escalas, todas las indicaciones para la construcción de la obra y que se actualizará con las variaciones que sufra el proyecto a cada nueva visita.



