La riera de Sant Simó delimita al noreste un pequeño campus donde, con el tiempo, se han ido disponiendo diversas actividades, generando una secuencia de edificios, pistas, plazas y zonas verdes. El proyecto prolonga este recorrido hasta el extremo norte del ámbito, concentrando gran parte del programa en un edificio de planta baja más dos alturas. Lejos de cerrarse en sí mismo, el edificio reconoce su posición central en un entorno verde que conecta el paisaje agrícola del litoral con la Serralada Litoral, orientando la mayoría de los espacios hacia el mar y el cercano Turó d’en Tarau.
El recorrido principal atraviesa transversalmente la planta baja bajo un gran porche, pasando junto a un pino existente. A lo largo de este eje se sitúan el vestíbulo, la biblioteca, el AMPA, el comedor, los patios, el gimnasio y los vestuarios, facilitando una organización clara y adaptable de los espacios públicos. Esta implantación también permite distribuir cómodamente los accesos secundarios y de servicio en distintos puntos del perímetro. El diseño interior se estructura en torno a dos grandes atrios en fachada, que contienen escaleras abiertas con vistas al exterior y conectan todas las plantas. En planta baja, estas se vinculan con dos ágoras que atraviesan el edificio, aportando transparencia, conexión directa con el patio y alojando los espacios comunes principales.
El patio se divide en dos zonas de igual dimensión: una pavimentada para juegos con pelota y otra ajardinada para juegos no deportivos. El gimnasio y los vestuarios se organizan en un volumen circular que evita la jerarquía de fachadas y se ubica en el centro del espacio verde. La proximidad al paisaje de la riera permite extenderlo dentro del recinto con zonas plantadas, estanques de laminación y árboles caducifolios, generando un microclima que proporciona sombra en verano y luz en invierno: un auténtico refugio climático.




