Se proyecta sobre una preexistencia Frankenstein: una casa de cuerpo autoconstruida durante dos generaciones, sobre la que empezó una obra de reforma para transformarla en una vivienda unifamiliar a principios del 2000 que quedó a medias a causa de la última crisis económica. Una serie de espacios interiores sin escala, sin forma y sin jerarquía resultado de múltiples modificaciones, amputaciones y derribos.
El proyecto resuelve la división de esta protovivienda en dos unidades independientes tomando como referencia el funcionamiento de los dispositivos lúdicos, que organizan el programa desde las categorías de backstage, frontstage y espacios behind the scenes.
El proyecto se concentra en el backstage, acumulando en un solo mueble técnico, presente en las tres plantas de las viviendas, las instalaciones, almacenamientos y equipamientos necesarios en la vivienda. Los paneles de cerramiento del mueble, una escenografía suspendida, construyen un paisaje de fondo para el espacio habitable.
El frontstage se entiende como el espacio restante y no se somete a ninguna acción de diseño, manteniendo inalterada su morfología. Las intervenciones, todas bajo un mismo tono cromático, se limitan a la apertura de ventanas y puertas, el suelo, y a la aplicación de aislamientos y revocos en todas las caras visibles.
La tercera categoría, los espacios behind the scenes, son aquellos programas que quedan fuera del espacio central, pero completan el funcionamiento de las dos viviendas. Son en cada planta asociaciones entre los baños y los espacios exteriores y de circulación, que se resuelven en su conjunto con una misma materialidad.
EL GUATEQUE es un artefacto escenográfico.















